No metí un solo PR en la VICI vieja: la primera semana ya estábamos cocinando el pivote
VICI era una plataforma de delivery tipo Rappi. Entré y nunca toqué ese producto: como ya venía trabajando con IA, desde la primera semana arrancamos a cocinar un asistente de ventas por WhatsApp con IA para restaurantes. El MVP gustó tanto que la empresa decidió pivotear por completo hacia ese producto, conmigo como CTO liderando la iniciativa. El pivote terminó con VICI adquirida por Tiendanube.
Todo el mundo cita "pivotear" como si fuera un trámite: una reunión, un deck nuevo, listo. En VICI lo viví desde adentro, y desde el lugar más raro posible: no metí un solo PR en el producto al que entré a trabajar. La primera semana ya estábamos cocinando otra cosa. Esta es la historia de cómo esa otra cosa se comió a la empresa, y qué aprendí liderando la transformación como CTO hasta la adquisición por Tiendanube.
VICI antes del pivote: competir contra Rappi
Cuando llegué, VICI era una plataforma de delivery tipo Rappi para restaurantes. El producto funcionaba, pero el problema era estructural: competir en delivery contra jugadores con capital casi infinito es una guerra de subsidios que una startup no puede ganar. Se podía ejecutar mejor, pero la cancha estaba inclinada.
Lo que sí tenía VICI era algo valioso: relación directa con los restaurantes y un entendimiento fino de cómo venden. Y había un dato que nadie estaba explotando: la venta real no pasaba por la app, pasaba por WhatsApp. Los clientes escribían, preguntaban, pedían. Y del otro lado había una persona contestando a mano, cuando podía.
Primera semana: cero PRs en lo viejo, a cocinar lo nuevo
Yo ya venía trabajando con IA desde antes de entrar. Así que en vez de meterme en el codebase de la plataforma de delivery y empezar a mandar PRs, la primera semana la usamos para otra cosa: sentarnos a cocinar la idea de un asistente de ventas por WhatsApp con IA para restaurantes. Nunca metí un solo PR en la VICI vieja: todo lo que hice ahí fue para el producto nuevo.
Mi apuesta fue construir antes de argumentar. En vez de un documento de estrategia, armamos un MVP: el asistente atendía la conversación, respondía sobre el menú y tomaba el pedido, dentro del canal donde los clientes ya estaban, sin bajar ninguna app.
La presentación no fue un deck con proyecciones. Fue una demo en vivo: escribile al número, pedile algo, mirá lo que contesta. Un producto hablando por sí mismo convence distinto que veinte slides: la demo que funciona delante de la persona correcta vale más que cualquier deck. Y funcionó: gustó, y gustó en serio.
La decisión: pivot completo, no side-project
Acá vino la parte difícil. Lo cómodo hubiera sido correr el asistente como un experimento lateral mientras la plataforma de delivery seguía siendo "el producto". Decidimos lo contrario: pivot completo. La empresa entera se reorientó al nuevo producto, y yo asumí como CTO, liderando la iniciativa. No solo la arquitectura: la transformación.
Era mi primer gran "apostar todo a la IA antes de que fuera obvio". Hoy un asistente de ventas con IA suena evidente; en ese momento era una apuesta contra el producto que la empresa ya tenía funcionando. Un pivot a medias no es un pivot: es dos productos mediocres compitiendo por el mismo equipo. Si el MVP demostró que el futuro estaba ahí, dejar la mitad de la empresa mirando al pasado era la peor jugada posible.
Ejecutar el pivote: matar tu propio producto
Liderar un pivote es, antes que nada, matar lo que la empresa venía construyendo, con el equipo que lo construyó. Lo que hicimos:
- Reconstruir el producto alrededor del asistente, no incrustar IA en la plataforma vieja. El asistente era el producto, no una feature.
- Poner la IA a vender, no a contestar lindo. El asistente estaba conectado al negocio real del restaurante (menú, pedidos, operación), porque un bot que conversa pero no vende es una demo cara.
- Iterar contra restaurantes reales desde el primer día. El feedback no venía de un roadmap: venía de conversaciones de venta reales que el asistente resolvía o no resolvía.
Es el mismo principio que años después sigo aplicando en todo lo que construyo: la IA no se justifica por novedad, se justifica por impacto, y el impacto aparece cuando está conectada al proceso real del negocio.
El final: Tiendanube
El pivote funcionó. VICI fue adquirida por Tiendanube (cobertura en inglés), que sobre esa base lanzó Nuvem Chat, su apuesta de comercio conversacional para LATAM. Yo seguí adentro como AI Engineer Manager, construyendo Chat Nube, el asistente con IA para las tiendas de la plataforma, desde cero hasta producción.
El arco completo: entré, no toqué el producto que existía, la primera semana empezamos a cocinar otro, ese otro se volvió la empresa, y esa empresa terminó dentro de una de las plataformas de e-commerce más grandes de la región.
Lo que me llevo
- Construir antes de argumentar. La discusión estratégica cambia de tono cuando hay algo que se puede probar en el teléfono.
- Las mejores apuestas a la IA se hacen antes de que sean obvias. Cuando el mercado ya validó la idea, la ventana de ventaja se cerró.
- El canal le gana a la app. Llevar el producto adonde el cliente ya está (WhatsApp) fue más importante que cualquier feature. Es una tesis que sigo explotando hasta hoy.
La versión larga de mi recorrido, antes y después de VICI, está en sobre mí. Y si estás evaluando un pivote hacia IA en tu empresa, escribime.